En la ciudad de Erfurt, Alemania, los delegados de la convención nacional del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) eligieron nuevamente a sus dirigentes. Alice Weidel, quien obtuvo el 81% de los votos, y Tino Chrupalla, con el 70%, continuarán como colíderes del partido, cargo que ocupan desde hace cuatro años. La reelección sucedió mientras decenas de miles de manifestantes se congregaron para intentar interrumpir la reunión, resultando en algunos enfrentamientos con la policía.
Los líderes de AfD buscaron manifestar unidad al renovar sus mandatos sin oposición. La convención se llevó a cabo a tiempo a pesar de las protestas en su contra. Los dirigentes del partido defendieron la celebración de la convención como un “derecho fundamental” legalmente garantizado.
No hay bloqueos sentados pacíficos. No hay bloqueos de carreteras democráticos. Tampoco hay bandas de matones que merezcan la etiqueta inofensiva de ‘sociedad civil’. Estos alborotadores son el último recurso de nuestros rivales políticos, dijo Chrupalla.
La reunión coincidió con el centenario de un evento del Partido Nazi que consolidó el poder de Adolf Hitler, lo que generó controversia. Historiadores y oponentes políticos ven en la fecha un simbolismo significativo, mientras AfD rechaza estas acusaciones. En las elecciones nacionales de febrero de 2025, AfD logró el segundo lugar con el 20,8% de los votos, el mejor resultado de un partido de ultraderecha desde la Segunda Guerra Mundial.
El apoyo a AfD ha crecido desde entonces, posicionándose como el partido más fuerte en el este de Alemania. A pesar de ello, algunos abogan por su prohibición. No obstante, el estándar para prohibir partidos es elevado bajo las leyes alemanas.
Weidel ha declarado que “2026 es un año de destino” para AfD. Los partidos tradicionales indican que no colaborarán con ellos, una postura denominada un “cortafuegos”. Aproximadamente 31.000 personas participaron en las protestas mayormente pacíficas, portando carteles como “Detengan a los nazis de AfD”.
Lena Raupach, portavoz de la alianza antifascista widersetzen, afirmó que su grupo esperaba bloquear la convención. Criticó que AfD busca políticas que no resuelven problemas reales y benefician a los ricos. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución clasificó a AfD como extremista de derecha, pero la designación está suspendida tras una impugnación legal en curso.
AfD busca capitalizar la impopularidad del gobierno actual en medio de reformas económicas lentas. Confían en obtener un 40% o más en la próxima elección estatal en Sajonia-Anhalt. Tal victoria abriría el camino para intentar acordar con otros partidos, o incluso para gobernar solos.
El partido mantiene posiciones polémicas, como pedir levantar las sanciones contra Rusia y oponerse a entregas de armas a Ucrania. Han expresado apoyo al enfoque general del expresidente estadounidense Donald Trump. Durante la convención, Björn Höcke, líder regional de AfD, reiteró su intención de ‘Hacer Alemania grande de nuevo’, eco de la plataforma MAGA de Trump.

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